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La Deuda Histórica del Orgullo: Reflexiones sobre el Envejecimiento y la Diversidad en Baja California

Por: José Juan López Ramos. - Comisión de Diversidad Sexo-Genérica del COLCOMBC El mes de junio transforma el paisaje urbano de Baja California. De norte...
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La Deuda Histórica del Orgullo: Reflexiones sobre el Envejecimiento y la Diversidad en Baja California

Por: José Juan López Ramos. – Comisión de Diversidad Sexo-Genérica del COLCOMBC

El mes de junio transforma el paisaje urbano de Baja California. De norte a sur, las avenidas de nuestros municipios se llenan de colores, las organizaciones civiles se movilizan y las plataformas de comunicación se tiñen con los símbolos de la diversidad. Sin embargo, detrás de la efervescencia de las marchas, los eventos masivos y las campañas de temporada, quienes trabajamos en el ámbito de la comunicación y la responsabilidad social en el estado nos vemos obligados a proponer una reflexión necesaria para toda la ciudadanía: ¿en dónde están y cómo están viviendo las personas adultas mayores que abrieron las puertas de la inclusión en nuestra región?

El peso del silencio: La invisibilidad en la madurez

Cuando analizamos los mensajes que circulan en los medios de comunicación y las redes sociales de nuestra entidad, es evidente que la representación de la población LGBTIQ+ está casi exclusivamente enfocada en la juventud, el esparcimiento y el consumo. Los espacios de convivencia y las narrativas comunitarias suelen dar prioridad a las etapas jóvenes de la vida, empujando a las personas que superan los 50 o 60 años a una preocupante invisibilidad social.

Este aislamiento comunicativo tiene consecuencias reales. Los seres humanos necesitamos referentes y espejos sociales que nos ayuden a imaginar nuestro propio futuro y a entender cómo abordar las distintas etapas de la vida. Las generaciones actuales que transitan por la madurez dentro de la diversidad son, literalmente, las primeras en la historia del país que intentan vivir su vejez de manera abierta. Se trata de una población que en su juventud enfrentó un rechazo institucional severo, la falta absoluta de derechos legales y el impacto de crisis sanitarias históricas. Al no tener modelos previos de envejecimiento visible, se encuentran hoy con el enorme desafío de abrir brecha por cuenta propia, a menudo enfrentando la discriminación por la edad dentro y fuera de sus propios entornos.

Baja California: El reto de envejecer sin redes familiares en el norte del país

En un estado con las dinámicas migratorias y fronterizas de Baja California, esta realidad se vuelve aún más compleja. Históricamente, nuestra región ha sido un espacio de refugio para miles de personas que llegaron a Tijuana, Mexicali, Ensenada o las zonas costeras buscando la libertad de ser quienes eran, lejos del juicio de sus comunidades natales en el centro y sur de la república.

Si bien la entidad les brindó un espacio de desarrollo y arraigo durante sus años productivos, el paso del tiempo ha colocado a muchos de estos migrantes históricos en una situación de alta vulnerabilidad. Al haber roto lazos con sus familias biológicas hace décadas para construir una nueva vida en el norte, al llegar a la tercera edad carecen de los sistemas tradicionales de apoyo y cuidado familiar nuclear.

A esto se suma la falta de preparación en los servicios de atención general y de salud a nivel estatal. Los entornos de cuidado para adultos mayores y los espacios médicos frecuentemente carecen de una formación empática y sensibilizada hacia la diversidad. El temor a recibir tratos fríos o prejuiciosos provoca una realidad muy dolorosa: el retorno forzado al aislamiento. Para poder acceder a cuidados o ingresar a estancias de asistencia, muchos adultos mayores se ven obligados a ocultar nuevamente su identidad, perdiendo su libertad individual justo en la etapa donde son más vulnerables.

Frente a estas carencias institucionales, la respuesta más valiosa en Baja California ha surgido de los lazos ciudadanos y comunitarios. Es en la solidaridad cotidiana donde se construye el verdadero soporte social, promoviendo una cultura del cuidado mutuo y el acceso a la salud integral. Es vital recordar que recibir una atención digna y oportuna debe ser un derecho universal, libre de juicios y accesible para cualquier ser humano, sin importar su edad o su historia de vida.

La solidaridad ciudadana y nuestro compromiso como comunicadores del estado

Frente a la soledad y la marginación generacional, el valor de los círculos de apoyo comunitarios y las redes de amistad sólida —a menudo llamadas familias elegidas— se consolidan como el pilar de bienestar más fuerte para las personas mayores en Baja California.

Como profesionales integrados en el Colegio de Comunicólogos de Baja California (COLCOMBC), consideramos que nuestro compromiso con la sociedad va mucho más allá de dar cobertura a las actividades del mes del orgullo. Nos corresponde utilizar las herramientas de la comunicación para visibilizar estas realidades de manera transversal en todo el estado, sensibilizar al público general y promover narrativas que dignifiquen la memoria histórica de nuestra comunidad.

Construir una sociedad verdaderamente incluyente en Baja California exige reconocer a quienes pusieron las bases de los derechos que hoy se disfrutan de manera cotidiana en nuestra entidad. No podemos permitir que el paso de los años borre la aportación de quienes abrieron camino. Promover la dignidad en el envejecimiento y exigir entornos respetuosos para nuestros adultos mayores no es un tema exclusivo de un sector; es una tarea que nos involucra a todos como sociedad para asegurar que ninguna persona se vuelva invisible en su vejez.