Identidad y función
El emisor es el sujeto, entidad o instancia que origina un mensaje dentro del proceso de comunicación. Su función principal consiste en transformar ideas, pensamientos o información en un mensaje codificado, utilizando un código compartido y seleccionando un canal adecuado para transmitirlo al receptor. El emisor es el punto de partida del acto comunicativo y su identidad se define por la intención de comunicar, la claridad del mensaje y la responsabilidad ética de lo que se transmite.
Dimensión comunicativa
El emisor no se limita a ser quien habla o escribe, sino que puede ser una persona, un grupo, una institución, un medio de comunicación o incluso un sistema tecnológico que produce mensajes. Su papel es estratégico, pues la manera en que codifica y organiza la información determina la eficacia del acto comunicativo. La credibilidad, la pertinencia y la transparencia del emisor son factores esenciales para que el mensaje sea recibido e interpretado de manera adecuada.
Evolución y responsabilidad
En la era contemporánea, el emisor se diversifica: además de los emisores tradicionales (individuos, instituciones, medios), emergen emisores digitales y algorítmicos, como plataformas interactivas, sistemas automatizados y narrativas transmedia. Esta evolución amplía las posibilidades de comunicación, pero también exige mayor responsabilidad ética, ya que los emisores influyen en percepciones, decisiones y vínculos sociales. Desde la visión del Colcombc, el emisor no es solo quien inicia el proceso comunicativo, sino un agente cultural y social que, mediante su mensaje, contribuye a la construcción de significados y al fortalecimiento de la vida democrática, científica y comunitaria.
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