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domingo, febrero 15, 2026

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Definiendo el amor

¿Qué pasa realmente en nuestro cerebro cuando nos enamoramos? Cuando hablamos de amor, se nos vienen a la mente cosas hermosas: las mariposas en la...
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Definiendo el amor

¿Qué pasa realmente en nuestro cerebro cuando nos enamoramos?

Cuando hablamos de amor, se nos vienen a la mente cosas hermosas: las mariposas en la panza, los mensajes que nos hacen sonreír como si volviéramos a la secundaria, la ilusión de todo lo bonito que podría pasar con esa persona. Ese enamoramiento que se siente casi

mágico, como si el mundo se acomodara solo para que dos personas coincidan.
Pero… ¿alguna vez te has preguntado qué está pasando realmente dentro de tu cerebro cuando sientes todo eso? El cóctel neuroquímico del enamoramiento
Cuando nos enamoramos, el cerebro entra en una especie de “modo fiesta”. Se activan varias sustancias que regulan el placer, la motivación y el apego:

  • Dopamina: el neurotransmisor del placer y la recompensa. Es la responsable de que esa
    persona se vuelva casi adictiva.
  • Serotonina: relacionada con el bienestar, pero también con la obsesión. Por eso pensamos
    tanto en la otra persona.
  • Oxitocina: la hormona del apego, la ternura y la conexión emocional.
  • Norepinefrina: aumenta la energía, acelera el corazón y nos mantiene alerta.

    Este cóctel es tan potente que, neuropsicológicamente, se parece mucho a lo que ocurr cuando una persona consume ciertas drogas estimulantes. No porque el amor sea una droga, sino porque activa los mismos circuitos cerebrales de recompensa.

    La etapa del cortejo: sí, somos más animales de lo que creemos

    En esta fase, el cerebro está literalmente intoxicado de dopamina. Es la etapa del enamoramiento intenso, la misma que vemos en el reino animal cuando:
  • Los pájaros despliegan sus plumas más brillantes.
  • Algunos mamíferos realizan danzas o sonidos peculiares.
  • Otros animales cambian de color, cantan, saltan o hacen rituales complejos para atraer pareja.

    Nosotros no desplegamos plumas, pero sí hacemos lo propio: nos arreglamos más, hablamos bonito, mostramos nuestra mejor versión y hasta cambiamos rutinas para coincidir con la otra persona.

¿Cuánto dura esta intoxicación romántica?

Los estudios neuropsicológicos indican que la etapa del enamoramiento intenso dura entre 8 meses y 1 año y medio, aproximadamente. Después de ese tiempo, el cerebro deja de producir dopamina en cantidades tan altas y empieza a estabilizarse.

Y aquí es donde ocurre el famoso “bajón”. Cuando dejamos de idealizar
Cuando la química se estabiliza, dejamos de ver a la otra persona a través del filtro rosado del enamoramiento. Empiezan a aparecer:

  • Sus hábitos reales
  • Sus defectos
  • Sus contradicciones
  • Sus heridas
  • Sus formas de reaccionar bajo estrés

    Esto no significa que el amor se acabó. Significa que el enamoramiento terminó… y que ahora empieza la parte interesante. La etapa del aterrizaje
    Aquí el cerebro ya no está en modo euforia. La dopamina baja, pero suben otras sustancias como la vasopresina y la oxitocina, que están relacionadas con el apego, la calma y la construcción de vínculos duraderos.

    Es como pasar de un fuego intenso a una brasa que calienta sin quemar. La disonancia: “¿Me quedo o me voy?” Esta es la etapa donde muchas parejas se rompen, porque se enfrentan a la realidad:
  • “No es como yo imaginaba”
  • “Tiene cosas que no me gustan”
  • “Ya no siento lo mismo”

    Pero aquí viene lo más importante: el amor maduro no se basa en sentir, sino en decidir. Aquí el cerebro ya no está empujado por la química. Ahora entra la parte racional, la parte que evalúa compatibilidad, valores, proyectos, límites y acuerdos. Si decides quedarte, nace el amor verdadero El amor verdadero no es el subidón inicial. Es lo que construyes cuando ya viste lo bueno, lo difícil y lo cotidiano… y aun así eliges permanecer. Aquí el amor se vuelve:
  • Más consciente
  • Más estable
  • Más profundo
  • Más humano

    Ya no es “te quiero porque me haces sentir bonito”, sino:
    “Te elijo porque contigo puedo construir algo real”.

    Entonces, ¿qué es realmente el amor? El amor como un acto que trasciende la emoción, como una decisión que se renueva cada día, como una forma de entrega que implica paciencia, verdad, responsabilidad y una mirada compasiva hacia el otro.

    El amor verdadero no es un impulso.
    Es un camino que se elige.