Identidad y función
El canal es el medio físico, tecnológico o simbólico a través del cual se transmite un mensaje desde el emisor hacia el receptor dentro de un proceso de comunicación. Constituye la vía que posibilita el traslado de signos, códigos y narrativas, asegurando que la información llegue de manera efectiva y comprensible. Su identidad se fundamenta en la capacidad de conectar actores comunicativos, adaptándose a las condiciones del entorno y a las necesidades de los públicos.
Dimensión comunicacional
El canal no se reduce a un soporte material, sino que se concibe como un componente estratégico que influye en la calidad, alcance y pertinencia del mensaje. Puede manifestarse en formas tradicionales —como la voz, la escritura, la radio o la televisión— y en formas contemporáneas —como plataformas digitales, redes sociales, entornos virtuales y narrativas transmedia—. La elección del canal determina la manera en que el mensaje es percibido, interpretado y retroalimentado, convirtiéndose en un factor clave para la eficacia comunicativa.
Evolución y responsabilidad
En la era digital, el canal se transforma en un espacio dinámico que integra tecnologías interactivas, algoritmos y recursos multimedia, ampliando las posibilidades de difusión y participación. Sin embargo, su uso implica responsabilidad ética: garantizar accesibilidad, inclusión y respeto a la diversidad de públicos. Desde la visión del Colcombc, el canal es más que un medio de transmisión; es un puente de significados que conecta personas, instituciones y comunidades, fortaleciendo la comunicación como fenómeno humano, social y cultural.
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